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Dimorfismo sexual en la enfermedad de Parkinson: impacto del género en la evolución de complicaciones motoras a largo plazo

Dimorfismo sexual en la enfermedad de Parkinson: impacto del género en la evolución de complicaciones motoras a largo plazo
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La enfermedad de Parkinson constituye la segunda patología neurodegenerativa con mayor prevalencia a nivel mundial, proyectándose como una epidemia silenciosa vinculada directamente al envejecimiento de la población (1). 

Aunque la incidencia global es aproximadamente 1,5 veces superior en varones, la evidencia clínica contemporánea subraya que el sexo femenino actúa como un factor predictivo crítico para el desarrollo precoz de complicaciones motoras de carácter invalidante (1, 2). Esta disparidad biológica no solo afecta la fenomenología de los síntomas iniciales, sino que condiciona de manera drástica la ventana terapéutica y la autonomía de las pacientes a largo plazo (2). El reconocimiento de estas diferencias resulta imperativo para realizar la transición desde un modelo de prescripción estandarizado hacia una medicina de precisión que integre las particularidades fisiológicas de cada género (1).

La etiopatogenia de esta enfermedad presenta matices hormonales significativos donde los estrógenos desempeñan un papel neuroprotector potencialmente determinante (1). Se ha postulado que la exposición prolongada a estrógenos endógenos retrasa la degeneración de las neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra, lo que explicaría por qué las mujeres suelen recibir el diagnóstico a edades más avanzadas que los hombres (1). Sin embargo, tras la llegada de la menopausia, la reducción drástica de estos esteroides sexuales acelera la pérdida de masa muscular y la disminución de la densidad ósea, factores que incrementan la vulnerabilidad ante la progresión de la patología (1, 2).

La complicación motora más prevalente y disruptiva en el manejo crónico del Parkinson es la discinesia inducida por levodopa, cuya frecuencia de aparición es significativamente mayor en la población femenina (2, 3). Estudios farmacocinéticos recientes han demostrado que las pacientes presentan una biodisponibilidad de levodopa superior, registrando niveles de área bajo la curva y concentraciones plasmáticas máximas más elevadas que los varones bajo las mismas dosis terapéuticas (3). Este fenómeno se atribuye principalmente a un menor peso corporal promedio y a variaciones en el metabolismo de primer paso gástrico, lo que deriva en una exposición cerebral a la dopamina más intensa y errática (2, 3). Esta relación se detalla en la Gráfica 1: Prevalencia de discinesias y dosis de levodopa ajustada por peso según el sexo, la cual ilustra cómo el riesgo de movimientos involuntarios se dispara en mujeres cuando la dosis no se individualiza por miligramos de peso corporal, evidenciando la necesidad de protocolos de dosificación específicos por género (2, 3).

 

diquinesias y levodopa

El desarrollo de fluctuaciones motoras, como el fenómeno de fin de dosis o "wearing-off", también manifiesta un marcado dimorfismo. Las mujeres tienden a reportar estos síntomas con mayor precocidad, asociándolos frecuentemente a cuadros de ansiedad y dolor neuropático que dificultan el ajuste del tratamiento (2, 4). Para abordar estas fluctuaciones en etapas avanzadas, un hito fundamental en 2025 ha sido la aprobación por la FDA del sistema de infusión continua de apomorfina (Onapgo), el cual ha demostrado reducir el tiempo OFF en una media de 2,47 horas diarias al proporcionar una estimulación dopaminérgica constante que evita las barreras de absorción gastrointestinal, más críticas en mujeres con bajo peso (5).

Asimismo, el ajuste terapéutico debe considerar que la mayor biodisponibilidad de los fármacos en el sexo femenino predispone a una mayor frecuencia de efectos secundarios. La monitorización estrecha del peso corporal y la individualización de las dosis son estrategias fundamentales para minimizar la aparición de movimientos involuntarios (2, 3). En la frontera de la innovación, investigaciones de 2026 de la Northwestern University han abierto la puerta a una medicina de precisión definitiva mediante terapia genética; el hallazgo permitió revertir la disquinesia en modelos animales al eliminar selectivamente receptores NMDA GluN2B sobreexcitados en el estriado, ofreciendo una futura alternativa no quirúrgica para pacientes que no toleran las terapias invasivas actuales (6). La integración de estos parámetros farmacocinéticos y biotecnológicos en la toma de decisiones permite prolongar la funcionalidad y reducir la carga asistencial asociada a las complicaciones motoras avanzadas (1, 2, 5, 6).

 

 

Referencias

1.  Albarnez-Peralta L. Enfermedad de Parkinson y género: hacia un tratamiento más equitativo. J Physiother Interv. 2025;1:e00002.
2.    Samaniego López MC. Diferencias entre hombres y mujeres con enfermedad de Parkinson en síntomas motores y no motores. Madrid: Universidad Europea; 2023. 
3.    Conti V, De Bellis E, Corbi G, et al. Sex differences in levodopa pharmacokinetics in early Parkinson's disease: implications on levodopa-related complications. Front Pharmacol. 2026;17:1748932.
4.    Santos-García D, Laguna A, Hernández-Vara J, et al. Sex Differences in Motor and Non-Motor Symptoms among Spanish Patients with Parkinson’s Disease. JCM. 2023;12(4):1329. 
5.    Food and Drug Administration (FDA). FDA approves apomorphine infusion (Onapgo) for motor fluctuations in advanced Parkinson's disease. Supernus Pharmaceuticals. 2025. 
6.    Almirón C. Un avance en terapia genética ofrece nueva esperanza para el Parkinson. Infobae / Northwestern University. 2026.