El manejo del dolor en la práctica médica actual ha evolucionado desde un enfoque reactivo hacia un modelo preventivo, multimodal y personalizado, sustentado en evidencia clínica de alta calidad. Hoy, el objetivo no es solo aliviar el dolor una vez instaurado, sino anticiparse a su aparición, reducir su cronificación y minimizar los efectos adversos del tratamiento, especialmente los asociados al uso prolongado de opioides.
Este nuevo paradigma integra:
Las guías internacionales coinciden en que el manejo del dolor debe individualizarse según el tipo de dolor (agudo, crónico, neuropático, nociceptivo o mixto), el contexto clínico y las comorbilidades del paciente. Este enfoque mejora los desenlaces clínicos, optimiza recursos y reduce complicaciones asociadas al tratamiento analgésico tradicional.
El manejo integral del dolor se basa en la combinación de estrategias efectivas para el manejo del dolor farmacológicas y no farmacológicas, aplicadas de forma escalonada y complementaria.
La analgesia multimodal preventiva es hoy una de las estrategias más recomendadas. Consiste en utilizar diferentes mecanismos de acción analgésica para potenciar el alivio del dolor y reducir la necesidad de opioides. Este enfoque ha demostrado: menor intensidad del dolor, menor consumo de opioides, menor riesgo de dependencia y efectos adversos.
En pacientes con dolor crónico o refractario, el manejo del dolor incorpora terapias avanzadas como:
El uso de algoritmos de inteligencia artificial permite hoy una mejor caracterización del dolor mediante el análisis de patrones clínicos y respuestas terapéuticas. Esto facilita el fenotipado del dolor, apoyando decisiones clínicas más precisas y personalizadas, alineadas con la medicina basada en evidencia.
El manejo del dolor es el conjunto de estrategias clínicas orientadas a evaluar, tratar y controlar el dolor, considerando su origen, intensidad, duración y el impacto en la calidad de vida del paciente.
Se refiere al uso de tratamientos respaldados por estudios clínicos y guías internacionales, priorizando terapias eficaces, seguras y personalizadas según el tipo de dolor y el perfil del paciente.
La analgesia multimodal permite un mejor control del dolor al combinar diferentes mecanismos terapéuticos, reduciendo la dependencia de opioides y disminuyendo el riesgo de efectos adversos.
La inteligencia artificial apoya el análisis clínico del dolor, ayudando a identificar patrones, predecir respuestas al tratamiento y personalizar estrategias terapéuticas, especialmente en dolor crónico.
No. El manejo del dolor debe individualizarse según el tipo de dolor, el contexto clínico, las comorbilidades y la respuesta al tratamiento, siguiendo un enfoque integral y dinámico.