UROLOGIA
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Papel de la testosterona y su función con la edad

Papel de la testosterona y su función con la edad
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La testosterona es el principal andrógeno del hombre, y su influencia va mucho más allá de la reproducción: regula la masa y la fuerza muscular, la densidad mineral ósea, la producción de glóbulos rojos, el metabolismo, el deseo sexual y aspectos del ánimo (1)(2). A partir de la cuarta década de la vida sus concentraciones disminuyen de forma gradual, cerca de un 1–2 % anual, como parte del envejecimiento normal (3)(4). Comprender esta función y su declive permite distinguir el envejecimiento hormonal
fisiológico de la enfermedad que sí requiere tratamiento.

Fisiología y funciones

La testosterona se sintetiza en las células de Leydig del testículo, bajo el control del eje hipotálamo-hipófisis-testicular. El hipotálamo libera hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) de forma pulsátil, lo que estimula la secreción de hormona luteinizante (LH) y foliculoestimulante (FSH); la LH activa las células de Leydig, y la testosterona ejerce retroalimentación negativa sobre el hipotálamo y la hipófisis (1)(2). En sangre, solo cerca del 2 % circula libre —la fracción realmente activa—; la mayor parte va unida a la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), que reduce la fracción biodisponible (2)(10). A través del receptor de andrógenos, la testosterona favorece la síntesis proteica y la fuerza muscular, mantiene la densidad mineral ósea, estimula la eritropoyesis y sostiene el deseo sexual; también modela la composición corporal, con una relación inversa frente a la grasa visceral (1)(2).

Figura 1. Eje hipotálamo-hipófisis-testicular. Con la edad disminuyen los pulsos de GnRH y la función de las células de Leydig, mientras aumenta la SHBG. Adaptado de Anawalt et al. JAMA. 2026;335(24):2146-2159 (10).

El declive con la edad

El descenso de la testosterona que ocurre con el envejecimiento es consecuencia de diversos mecanismos que actúan de manera simultánea. En el testículo se reducen el número y la actividad de las células de Leydig (componente primario); en el cerebro, la GnRH se libera con menos pulsos (componente secundario) (3)(4). Además, las concentraciones de SHBG aumentan progresivamente con la edad y secuestran una mayor proporción de hormona, de modo que la testosterona libre baja incluso cuando la total parece conservada (4)(10). Como consecuencia, los niveles disminuyen alrededor de un 1–2 % por año, siendo el descenso aún más marcado en la testosterona libre. Entre el 20 y el 30 % de los hombres de 50 años o más tienen cifras por debajo del rango habitual, pero solo una minoría cumple además los criterios diagnósticos de hipogonadismo (5)(7).

 

Figura: Efectos de la deficiencia de testosterona en personas mayores. Adaptado de The Role of Testosterone in the Elderly. Int. J. Mol. Sci. 2022, 23(7), 3535

Relevancia clínica

Cuando el descenso se acompaña de síntomas —menor deseo, disfunción eréctil, menos erecciones espontáneas, pérdida de masa muscular, más grasa, fatiga y cambios en el ánimo—, se configura el hipogonadismo de inicio tardío (3)(7). Por su inespecificidad, es imprescindible descartar otras causas frecuentes (depresión, enfermedades crónicas, fármacos o mal sueño) antes de atribuirlos al déficit androgénico. El diagnóstico exige testosterona total baja confirmada en dos muestras matutinas en ayuno (límite inferior en torno a 264–300 ng/dL), con medición de la testosterona libre cuando se sospecha alteración de la SHBG —obesidad, diabetes o el propio envejecimiento (5)(6).

Figura 2. Papel de la testosterona en la salud masculina. Adaptado de Yafi FA, et al. Sex Med Rev. 2025;13(4):548-573 (6).

Tabla Signos y síntomas relacionados con niveles bajos de testosterona en personas mayores. Adaptado de The Role of Testosterone in the Elderly. Int. J. Mol. Sci. 2022, 23(7), 3535


La obesidad es la causa reversible más frecuente del déficit de testosterona. Por ello, antes de considerar un tratamiento hormonal, se recomienda promover una reducción de al menos el 5 % del peso corporal, ya que esta medida puede aumentar de forma significativa los niveles de testosterona (6)(10).

La terapia de reemplazo hormonal debe indicarse únicamente en pacientes con diagnóstico confirmado, después de discutir de forma individualizada sus beneficios, riesgos y las incertidumbres aún existentes. Su efecto es moderado: mejora la función sexual y, en menor grado, el ánimo, sin beneficio claro sobre la vitalidad ni la marcha (8). En cuanto a la seguridad cardiovascular, el estudio TRAVERSE mostró que la testosterona no fue inferior al placebo en eventos cardiovasculares mayores, aunque se observaron más arritmias (9). El seguimiento periódico es fundamental: vigilar el hematocrito, controlar la próstata y mantener la testosterona en rango (5)(6). Debe tenerse presente, además, que la testosterona exógena suprime el eje y frena la espermatogénesis, por lo que se desaconseja en el varón que busca tener hijos a corto plazo (5)(6). En el portafolio urológico de Laboratorios Legrand, orientado a los síntomas del tracto urinario inferior y el crecimiento prostático, es frecuente que ambas esferas coexistan en el varón que envejece; este documento tiene un propósito científico y educativo.

 

Artículo redactado en colaboración con: Dr. Alejandro Pinzòn Duran, Residente R3 de Urología del 2026.

 

Bibliografía

1. Nassar GN, Leslie SW. Physiology, Testosterone. StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023.
2. Handelsman DJ. Androgen Physiology, Pharmacology, Use and Misuse. En: Feingold KR, et al., editores. Endotext. South Dartmouth (MA): MDText.com; 2020.
3. Salonia A, et al. Hipogonadismo de inicio tardío: revisión de conceptos y pautas diagnósticas. Rev Mex Urol. 2015;75(5):293-301.
4. Harman SM, Metter EJ, Tobin JD, Pearson J, Blackman MR; Baltimore Longitudinal Study of Aging. Longitudinal effects of aging on serum total and free testosterone levels in healthy men. J Clin Endocrinol Metab. 2001;86(2):724-731.