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Dolor crónico y opioides: evaluación y tratamiento eficaz

Escrito por Laboratorios Legrand | May 11, 2026 12:44:18 PM

El dolor crónico afecta aproximadamente al 20% de la población adulta a nivel mundial y constituye una de las principales causas de discapacidad, generando una carga significativa para los sistemas de salud y una creciente necesidad de estrategias terapéuticas efectivas (1).

En este contexto, los opioides continúan siendo una herramienta relevante en el manejo del dolor moderado a severo en pacientes seleccionados, especialmente cuando otros tratamientos han resultado insuficientes (2).

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial, lo que refleja su naturaleza compleja y multidimensional (3). Esta conceptualización permite integrar distintos fenotipos de dolor, incluyendo el nociceptivo, neuropático y nociplástico, los cuales presentan mecanismos fisiopatológicos diferenciados y respuestas terapéuticas variables (1).

En este sentido, el enfoque basado en mecanismos ha adquirido relevancia clínica, al permitir identificar los componentes predominantes del dolor y orientar la selección terapéutica de forma más precisa (4). Este modelo reconoce que no todos los pacientes con dolor moderado a severo son candidatos a opioides, sino únicamente aquellos en quienes el perfil fisiopatológico sugiere una posible respuesta favorable (4).

Evaluación clínica del dolor y criterios de selección para opioides

La evaluación del dolor debe realizarse mediante un enfoque integral que incluya la intensidad, el impacto funcional y los factores psicosociales, en concordancia con la clasificación ICD-11 propuesta por la IASP (5). Esta clasificación distingue entre dolor primario y secundario, facilitando una aproximación diagnóstica más estructurada y orientada a mecanismos (5).

Desde esta perspectiva, el dolor puede constituir una entidad clínica independiente, lo que implica la necesidad de estrategias terapéuticas dirigidas tanto a la causa subyacente como a los procesos de sensibilización y cronificación (1). La evaluación estructurada permite identificar pacientes con mayor probabilidad de beneficiarse de intervenciones específicas, incluyendo el uso de opioides bajo criterios clínicos rigurosos (2).

En la práctica clínica, la decisión de iniciar opioides debe basarse en una valoración individualizada del paciente, considerando la intensidad del dolor, la respuesta a tratamientos previos y el perfil de riesgo, lo que permite optimizar la relación beneficio-riesgo en escenarios seleccionados (2).

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Uso de opioides en el dolor: indicación, riesgos y enfoque moderno

Los opioides pueden proporcionar alivio analgésico en pacientes seleccionados, particularmente en el corto plazo, cuando existe concordancia entre el mecanismo del dolor y la acción farmacológica del fármaco (2). Sin embargo, su uso prolongado se asocia con riesgos relevantes, incluyendo dependencia, trastornos por uso de opioides y aumento de la mortalidad, lo que exige una monitorización estrecha y una reevaluación continua del tratamiento (6).

En este contexto, el manejo moderno del dolor se orienta hacia modelos multimodales que integran intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, con el objetivo de optimizar los resultados clínicos y reducir la exposición innecesaria a opioides (1). La integración de estrategias basadas en mecanismos permite ajustar el tratamiento de forma dinámica y centrada en el paciente (4).

En conjunto, el abordaje del dolor apto para opioides requiere una evaluación clínica rigurosa, una comprensión profunda de la fisiopatología y una toma de decisiones individualizada, en la cual los opioides representan una opción terapéutica útil pero limitada a contextos específicos dentro de un enfoque integral (1).

Referencias

    1. Cohen SP, Vase L, Hooten WM. Chronic pain: an update on burden, best practices, and new advances. Lancet. 2021;397(10289):2082–2097. https://www.thelancet.com/article/S0140-6736(21)00393-7/fulltext
    2. Kuhlmann L, Olesen SS, Drewes AM. Pathophysiology, Assessment, and Management of Pain Associated with Chronic Pancreatitis. Gastroenterol Clin North Am. 2025;54(1):129–142. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0889855324000670?via%3Dihub
    3. Raja SN, Carr DB, Cohen M, et al. The revised International Association for the Study of Pain definition of pain. Pain. 2020;161(9):1976–1982. https://www.capdouleur.fr/app/uploads/2020/07/The_revised_International_Association_for_the.98346.pdf
    4. Sahu S K, Mallick B, Mishra C, et al. (February 23, 2026) Mechanism-Based Management of Pain in Chronic Pancreatitis: An Integrated Narrative Review. Cureus 18(2): e104097. https://assets.cureus.com/uploads/review_article/pdf/462555/20260325-88444-2mehor.pdf
    5. Nicholas M, Vlaeyen JWS, Rief W, et al. The IASP classification of chronic pain for ICD-11. Pain. 2021;162(1):28–37. https://www.researchgate.net/publication/329922538_The_IASP_classification_of_chronic_pain_for_ICD-11_chronic_primary_pain
    6. Hser YI, Mooney LJ, Saxon AJ, et al. High mortality among patients with opioid use disorder. JAMA Psychiatry. 2022;79(7):682–690. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5930020/