La enfermedad de Parkinson afecta actualmente a más del 1% de la población mayor de 65 años, y las proyecciones publicadas por el grupo de Micolta-Córdoba et al. (2026) en la Revista de Neurología sugieren que su incidencia se duplicará para el año 2030, planteando un desafío clínico masivo para los sistemas de salud (1, 2).
A pesar de que la levodopa ha sido el estándar de oro por cinco décadas, la progresión neurodegenerativa deriva inevitablemente en complicaciones motoras invalidantes (3, 4). El fenómeno de deterioro de fin de dosis o wearing-off, junto con los episodios de OFF impredecible, constituye el principal determinante del menoscabo en la autonomía del paciente (3). En este escenario de inestabilidad, la apomorfina se consolida como el único agonista dopaminérgico capaz de revertir un estado de acinesia de forma casi inmediata (5).
La fisiopatología de los episodios OFF en etapas avanzadas se vincula a una absorción errática de los fármacos orales debido a la gastroparesia parkinsoniana (3, 6). El retraso en el vaciamiento gástrico compromete la biodisponibilidad de la levodopa, resultando frecuentemente en dosis fallidas (5, 6). La apomorfina, un agonista dopaminérgico no ergolínico con alta afinidad por los receptores D1 y D2, ofrece una solución técnica superior al administrarse de forma subcutánea, evitando el tránsito gastrointestinal (5, 7). Esta vía garantiza una respuesta clínica en un intervalo de entre cinco y quince minutos, permitiendo al paciente recuperar la funcionalidad de manera autónoma (5, 8).
La eficacia de esta intervención ha sido validada por los resultados del ensayo clínico fase III TOLEDO, los cuales sirvieron de base para que la FDA aprobara en 2025 el sistema de infusión continua de apomorfina (Onapgo) (9). Los datos derivados de este estudio demuestran una reducción media del tiempo OFF de 2,47 horas al día, frente a las 0,58 horas observadas en el grupo placebo (9). Como se detalla en el gráfico 1: Comparativa de reducción del tiempo OFF diario y mejora de la puntuación motora UPDRS III mediante terapia de rescate con apomorfina, el uso proactivo de este fármaco logra una estabilización de la respuesta dopaminérgica y una mejoría superior al 30% en la escala motora UPDRS-III, superando significativamente a la simple escalada de dosis de levodopa oral (5, 7, 9).
Esta capacidad de estabilización previene el desarrollo de discinesias severas asociadas a la estimulación pulsátil de los receptores estriatales (3, 5).
El perfil farmacocinético de la apomorfina la sitúa como una terapia de transición ideal antes de considerar la estimulación cerebral profunda (4). En pacientes con contraindicaciones quirúrgicas o en listas de espera, la infusión continua proporciona una estimulación dopaminérgica constante que mejora no solo la bradicinesia, sino también síntomas no motores como los trastornos del sueño (1, 4). No obstante, la serie de casos analizada por García-Fernández et al. (2024) advierte que la tasa de interrupción puede alcanzar el 43,2%, principalmente por reacciones en el sitio de inyección o falta de adaptación al dispositivo, lo que exige una educación profunda del cuidador (1).
Para gestionar efectos secundarios como las náuseas, se recomienda el uso de domperidona antes de iniciar la titulación, aunque la FDA emitió alertas en 2024 sugiriendo limitar su uso a dosis mínimas para evitar la prolongación del intervalo QT (5, 7). En la frontera de la investigación, el equipo liderado por D. James Surmeier en la Northwestern University (2026) ha identificado que la disquinesia inducida por levodopa depende de una señalización anormal de glutamato en el estriado mediada por receptores NMDA GluN2B; sus experimentos de terapia genética lograron revertir estos movimientos involuntarios en modelos animales, abriendo una vía para el control motor que no requeriría cirugía estereotáctica en el futuro (10).
Actualmente, la apomorfina constituye el pilar esencial para el manejo avanzado, actuando como un salvavidas clínico para el paciente en crisis (5, 8).
Referencias
1. Micolta-Córdoba L, Castro-Ramirez JP, Reyes-Ortiz C. Apomorfina en Infusión Continua: Impacto Económico enEspaña. Rev Neurol. 2026;81(2):38994.
2. Global Burden of Disease Collaborative Network. Global Burden of Disease Study 2021 Results. IHME; 2022.
3. Chacin J. Expectativas en párkinson: Qué podemos esperar en el 2025. Conoce el Parkinson. 2025.
4. Cedrick. Tratamientos innovadores para el Parkinson 2026. CellRive. 2026.
5. Laboratorios Legrand. Análisis de la terapia de rescate en la Enfermedad de Parkinson. Blog Laboratorios Legrand. 2024.
6. Bestetti A, Capozza A, Lacerenza M, et al. Delayed gastric emptying in advanced Parkinson disease. Clin Nucl Med. 2017;42(2):83-7.
7. Moreno López CL, Bernal Pacheco O, et al. Consenso de la Asociación Colombiana de Neurología sobre el uso de apomorfina en la enfermedad de Parkinson. Acta Neurol Colomb. 2018;34(1):25-39.
8. Samaniego López MC. Diferencias entre hombres y mujeres con enfermedad de Parkinson. Madrid: Universidad Europea; 2023.
9. Food and Drug Administration (FDA). FDA approves apomorphine infusion (Onapgo) for motor fluctuations in advanced Parkinson's disease. Supernus Pharmaceuticals; 2025.
10. Almirón C. Un avance en terapia genética ofrece nueva esperanza para el Parkinson. Infobae / Northwestern University. 2026.