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iSGLT2 después de TAVI: beneficios cardiovasculares más allá del implante

Escrito por Laboratorios Legrand | Aug 14, 2026, 3:00:00 PM

El éxito clínico del implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI) al resolver la obstrucción mecánica de la estenosis aórtica grave ha enmascarado frecuentemente un riesgo residual persistente, donde la mortalidad cardiovascular y el empeoramiento de la insuficiencia cardiaca alcanzan tasas de hasta el 20% durante el primer año post-procedimiento (1, 2). 

A pesar de lograr una precisión milimétrica en la colocación de la prótesis, el manejo del sustrato miocárdico subyacente constituye una necesidad clínica crítica en la cardiología estructural contemporánea (2). Los resultados del ensayo DAPA-TAVI, publicados por Raposeiras-Roubin et al. (2025) en el New England Journal of Medicine, demuestran que la introducción de dapagliflozina tras el procedimiento reduce en un 28% el riesgo relativo del objetivo primario compuesto de muerte por cualquier causa o descompensación de insuficiencia cardiaca (1). Este hallazgo confirma que la resolución de la valvulopatía es solo el primer paso y que la optimización de los desenlaces funcionales requiere una modulación neurohormonal activa en estos pacientes de alta fragilidad (1).

El estudio DAPA-TAVI se consolidó como el primer ensayo aleatorizado en evaluar un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) específicamente en patología valvular, incluyendo a 1.222 pacientes con una mediana de edad de 82,4 años (1). La representatividad del mundo real fue un pilar del estudio, donde el 72% de los sujetos superaban los 80 años y una proporción significativa presentaba comorbilidades severas, como insuficiencia renal moderada o diabetes mellitus (1). Los resultados de eficacia primaria revelaron una divergencia significativa en las curvas de eventos, impulsada por una reducción del 37% en los episodios de empeoramiento de la insuficiencia cardiaca (1). Esta protección cardiovascular se detalla en la figura 1: Incidencia acumulada de muerte por cualquier causa o empeoramiento de insuficiencia cardiaca en el estudio DAPA-TAVI, la cual ilustra cómo el beneficio terapéutico se manifiesta de forma temprana y se mantiene de manera consistente a lo largo de los doce meses de seguimiento clínico (1).

En términos de seguridad asistencial, es imperativo vigilar la aparición de efectos secundarios en una población con alta carga de polifarmacia. Durante el ensayo, se observó que la tasa de infecciones genitales fue superior en el grupo de dapagliflozina, al igual que la incidencia de hipotensión sintomática, lo que exige una monitorización estrecha de la presión arterial tras el ajuste del tratamiento diurético concomitante (1). No obstante, los beneficios clínicos fueron consistentes en todos los subgrupos analizados, independientemente del sexo, el estado de la función renal o la fracción de eyección del ventrículo izquierdo basal (1). Estos datos refuerzan el uso de estos agentes para reducir las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca de forma independiente a la función sistólica (1).

Un aspecto de especial relevancia clínica es la asociación documentada entre la insuficiencia cardiaca y la fibrilación auricular en los pacientes sometidos a TAVI (3, 4). Las directrices de la Sociedad Europea de Cardiología (2024) otorgan una recomendación Clase IA al uso de iSGLT2 en pacientes con esta combinación para reducir la mortalidad cardiovascular (3). Asimismo, el metaanálisis de Fedele et al. (2025) subraya que los iSGLT2 desempeñan un papel neuroprotector al disminuir tanto la incidencia de nuevos casos de fibrilación auricular como el riesgo de deterioro cognitivo en poblaciones hipertensas (5). La integración de estos fármacos en el protocolo post-TAVI no solo mejora la estabilidad hemodinámica, sino que aborda de manera integral las complicaciones sistémicas más frecuentes de la vejez (1, 3, 5).

 

Referencias

1.    Raposeiras-Roubin S, Amat-Santos IJ, Rossello X, et al. Dapagliflozin in patients undergoing transcatheter aortic-valve implantation. NEJM. 2025; DOI: 10.1056/NEJMoa2500366.
2.    Tanner R, Giacoppo D, Saber H, et al. Trends in transcatheter aortic valve implantation practice and clinical outcomes at an Irish tertiary referral centre. Open Heart. 2024;11(1):e002610.
3.    Van Gelder IC, Rienstra M, Bunting KV, et al. 2024 ESC guidelines for the management of atrial fibrillation. Eur Heart J. 2024;45:3314–3414.
4.    Samimisedeh P, Kazibwe R, Schaich CL, et al. Association of Atrial Fibrillation with Incident Probable Dementia and Cognitive Impairment in the Systolic Blood Pressure Intervention Trial (SPRINT). J Clin Med. 2025;14(13):4791. 5. Fedele D, Casuso AM, Maida A, et al. Prevention of atrial fibrillation with SGLT2 inhibitors across the spectrum of cardiovascular disorders: A meta-analysis of randomised controlled trials. Eur Heart J Cardiovasc Pharmacother. 2025;pvaf040.